Arcilla
lunes, marzo 22, 2004
 
¡NO!, ME NIEGO.
a mis amigos:

Allá adentro estaba solo.
Allá adentro sólo había oscuridad.
Allá adentro habitaba el grito.
Allá adentro ardí.
Allá adentro no fui.
Allá adentro devine no yo.
Vacío no vacío.
Nada rebosante.
Serenidad.
Existencia.

Y está es mi palabra, la que traje de allá adentro, mi adentro, para ustedes:

¡NO! Me niego:

1. A la experimentación formal que no responda a un cuestionamiento del Sentido.
2. A la experimentación formal que no sea precedida y acompañada por la búsqueda del dominio perfecto de las fomas tradicionales, según las posibilidades de cada uno.
3. A la experimentación por la experimentación en sí misma.
4. A la experimentación que no sea precedida y acompañada por la búsqueda del conocimiento perfecto de la Tradición, según las posibilidades de cada uno.
5. Al discurso vacío, intrascendente.
6. A la práctica que no sea precedida y acompañada por un soporte teórico.
7. A la práctica que no sea precedida y acompañada por un soporte teórico que sea continuamente enriquecido y contrastado.
8. A no poner en duda a cada instante.
9. Al escándalo que no persiga una conmoción profunda y trascendente del Ser.
10. Al escándalo en sí mismo.
11. Al arte por el arte.
12. A la falta de compromiso.
13. A no firmar la obra con sangre.
14. A no comprometer mi vida.
15. A la falta de crítica y autocrítica.
16. A la vergüenza.
17. A una reputación.
18. A la falta de rigor y la más férrea disciplina.
19. A no tomarme en serio.
20. A renunciar al derecho de mandarlo todo al diablo.

Como dice Violetta, la protagonista de Diablo Guardián, de Xavier Velasco: "Acúsome de ser yo por todas partes". Jamás hay arrepentimiento. Les toca a ustedes juzgar la verdad de esto, que no pretende ser un manifesto, porque es puramente personal, las reglas de mi juego, las que me he impuesto y les doy a conocer. Si no soy fiel, pagaré el precio.

Saúl
viernes, marzo 05, 2004
 
Zohar
Aquí un pasaje de este maravilloso libro místico:

"Cuando trató de crear al hombre, la Torah le dijo: Si el hombre es creado junto con sus pecados, y Tú lo castigas, la obra de Tus manos se convertirá en nada, porque él no será capaz de soportar Tu castigo.
El Santo, bendito sea, dijo a la Torah: Sí, pero antes de crear el mundo he considerado el arrepentimiento."
miércoles, marzo 03, 2004
 
Miércoles de ceniza
Tenía la mirada urgente de los niños lindos
acostumbrados a tenerlo todo.

En el agua verde, la tortuga elevaba su oración:
"Gracias, Señor, por mi pequeño mundo;
por mi casa de piedra donde nada ocurre".

Pero tenía la mirada urgente
de los niños lindos acostumbrados a tenerlo todo.

El viento derramó sobre nosotros la ceniza
de la ciudad desértica.
No una bendición: memento mori.

Pero tenía la mirada urgente de los niños
lindos acostumbrados a tenerlo todo.

A una inclinación de su cabeza,
calló la conciencia y se irguieron las ansias;
cesaron las palabras que son aguijones en la carne.

Porque tenía la mirada urgente de los niños lindos
acostumbrados a tenerlo todo.
lunes, marzo 01, 2004
 
Dogma.
De mis queridos amigos Roberto Calderón y Estefania Campillo.

EL ARTE NO ES INÚTIL, ES INSERVIBLE.
 
Carta
R:

¡Ay, Lilith de mi malaventura! Nunca podré expulsarte de mi vida. Eres Ausencia presente. Eres Encarnación. Y yo, sin ti, el ser sin Rostro, sin Nombre: inexistente.
El libro no tiene Rostro. El libro es negrura que se abisma. Desolación. Una voz en el vacío. Los vocablos no son puentes sino límites: muros que perforamos con los alfileres del Sentido, donde se cuelan y pierden hilitos de luz, atisbos.
He ahondado tanto en la negrura, que mis ojos se han vuelto blancos. Las palabras voraces me han vaciado. Soy una Falta, el signo de una Ausencia. Un cuerpo Hendido. Condenado, de antemano, por un Pecado de Omisión.
Esto es caso exactamente lo que quiero decir. Es casi exactamente lo que significo: Creo que soy monstruoso. Quienes estén dispuestos a ver podrán juzgar si soy sincero. Pero aquí Nadie. Soy, yo también, una voz en el vacío.
Mis palabras no me justifican ni me donan Existencia. Amos inmisericordes, me vierten en el oído de la Nada.
No soy yo en mis palabras. Sólo soy en tus ojos donde me miro mirarte. No soy. No más tus ojos. Emponzoñados. ¿Es tan ingrata mi visión?
Se me dijo –y no te apures: guardo tu nombre a buen recaudo: este dolor es sólo mío, es mi tesoro –: “Azael, tú eres libre. Siempre has seguido las inclinaciones de tu voluntad”. ¡Pero mi Redención estaba en mi sometimiento! Mi Libertad, en Mi Elección de ser Tuyo.
Contigo: lecciones de Locura, la pura Existencia sin palabras. Y yo: el Vacío que se desborda.
¡Ay, la ilusión de la Total Entrega! La Crucificción en la madrugada alcohólica, donde arder fue devenir ceniza.
¡Ay! Las palabras son bálsamo corrosivo que ahonda esta herida. Las palabras me socavan el recuerdo, que es dolor en sí mismo.
“¡No!” –dijiste –, circular, rotundo Interdicto. “¡No!” que es Negación Fundamental de mi Existencia. “¡No!” de un dios horrorizado ante su criatura, irremediablemente suya; dios que empuña el diluvio.
Más: “¡No!” precedido de “¡Sí!” “¡No!” posterior a “¡Sí!”: Traición. Expulsión. Abandono.
Entonces: la Miseria.

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