Arcilla
martes, septiembre 30, 2003
 
¿El arte por el arte?
Concuerdo con que la finalidad del arte no es comunicar. La finalidad de una obra de arte es simplemente ser. Sin embargo, no creo que el arte diga nada y no creo en lo absoluto en el arte que dice nada.
Hasta el expresionismo abstracto de Jackson Pollock dice algo. El arte concreto, el minimalismo dicen algo, aunque ese algo sea la frialdad y la pureza de la forma. Eso es ya una postura ante el mundo.
Pienso en abstracciones literarias: algunos pasajes de Los Cantos de Maldoror, la última parte de Altazor, Un Golpe de Dados Jamás Abolirá el Azar, la poesía cubista, la futurista. Comunican algo, dicen, aunque sea sólo el lenguaje hablando de sí mismo.
Odio los juegos retóricos sin otra finalidad más allá de sí mismos, de demostrar "qué bueno soy" como escritor -es diferente a los ejemplos que doy en el párrafo anterior, pero no quiero citar a nadie, todos sabemos de quién se trata: nuestros poetastros decimonónicos, es decir, los que hoy escriben como en el siglo XIX, prisioneros de la paráfrasis y la repetición de unos cuantos truquitos. No se habla para decir nada. Se hace arte para agregar algo que no existía y que faltaba en el mundo, es necesario. De otra forma, es mejor el silencio.
El arte no está desligado de la vida, aunque es autónomo. Recuerdo una discusión que tuve hace tiempo: Recuerdo a Frida Kahlo, quien siempre pintó acerca de su vida: puedo entender -o apreciar, si se prefiere- su obra aunque sepa nada de su biografía. Pienso en Piet Mondrian, quien trató de hacer un arte puro en su abstracción: su obra no fue la misma después de Nueva York, y ello debido a un evento en la vida de su autor.
Arte gay, arte femenino, arte étnico... antes pensaba que sólo eran términos útiles para los críticos, para bosquejar mapas en el confuso panorama actual. Pero un análisis de la situación del arte en Toluca, en general en el país, me llevó a concluir que lo que necesitamos es un arte contaminado, adjetivado, imbricado profundamente con la vida, para lograr apelar al Otro, el interlocutor del diálogo.
El diálogo que es siempre y únicamente, no lo olvidemos jamás, entre la obra y el espectador, donde nosotros, como autores, ni pintamos.
jueves, septiembre 25, 2003
 
Caperucita roja
La abuela sirvió una taza de té a Caperucita, quien aún sollozaba fuertemente.
–Cuidado, está muy caliente –dijo la anciana, depositando la taza sobre la mesa, frente a la niña. –Tómatelo poquito a poquito.
Caperucita permaneció inmóvil, con la cabeza baja.
–¿Todavía te duele, mi niña? –preguntó la abuela.
Caperucita no dijo nada, pero comenzó a llorar de nuevo y pesados lagrimones cayeron en el té.
La anciana sujetó la cabeza de la niña por la barbilla y la levantó suavemente, secó las lágrimas con la punta de su delantal y dijo:
–Tómate el técito. Después voy a ponerte unos trapitos calientes y te vas a sentir mejor.
La niña cogió la taza y empezó a beber a sorbitos. La abuela la contemplaba en silencio, recordando cuando conoció al lobo, apenas era un poco mayor que su nieta ahora.
En la habitación de al lado, el lobo roncaba en el sofá frente al televisor encendido.
miércoles, septiembre 24, 2003
 
Acción de gracias
Tras este laberinto de símbolos y cábalas
donde me hallo perdido,
hay algo.
Mejor: hay nada,
porque ese algo es Negación.

Si pudiera apresarte, sería yo cierto.
Tomadas las cuatro puntas de la realidad,
podría dar cuenta de mí mismo,
al menos, darme cuenta.

Mas para mantenernos puros nuestros dioses deben permanecer distantes.

Como tú,
de pie al centro del laberinto, con un dedo señalando la Nada.
martes, septiembre 23, 2003
 
Judas
Todos somos aquí mártires
y verdugos. ¿Quién puede soportar el peso
del otro, su estatura, su silencio?

Tendidos aquí, uno junto al otro, nos anida
la vergüenza, pronta a estallar.
Orfandades. Viudedades. Soltería contigo.

Voy a fumar un cigarrito, cargado como estoy
de la pólvora de tus huesos.

Soy mala compañía. Estoy húmedo.
No ardo como es debido.
lunes, septiembre 22, 2003
 
La mosca filósofo
Cierto día, una gorda mosca filosofaba adherida a la pared de una cocina. Quería encontrar la verdad o, por lo menos, algo próximo a la verdad.
Las otras moscas habían encontrado un sabroso plato de lentejas y lo devoraban vorazmente.
-¡VEN!- le decían al filósofo. -¡ESTO ESTÁ DELICIOSO!
Él las ignoraba por completo. Creía estar tan cerca de la verdad.
Pero jamás pudo alcanzarla, ya que, repentinamente, un certero golpe de matamoscas acabó con su vida. Y ni siquiera probó el plato de lentejas.

sábado, septiembre 20, 2003
 
Meditación
No puedo tener cara
porque nunca ninguno me reconoció
ni lo hará jamás.
Inés Arredondo, Orfandad.


La calidez de la cocina semeja un útero,
huele a hierbabuena y manzanilla.
Pero yo sólo tengo una muerte de mañana.
Contra las protestas de la sangre en mi vientre,
sólo tengo una muerte de mañana
y una vida de ahora tan pequeña.

Los manzanos prolongan sus días
en las ramas y los frutos.
Yo no soy un manzano. A veces me pregunto
si soy un rosal, entonces lloro
por mi triste condición, rosal de un solo día,
tan solitario. Yo sólo quiero un rosal para mí.

Dicen que la soledad nos hace monstruos,
que sólo en el otro somos seres humanos
y en el amor somos terribles dioses.

Hobbididence derrotado,
me conformo con bien poco,
sin contradicción, lo quiero todo.

jueves, septiembre 18, 2003
 
Para ti
Me aterra
tu estatura,

tu ser rotundo
y tu perfil de relámpago cortado de la roca.

Eres un jaguar cuando sonríes.

Bajo esta campana de silencio revocable,
no puedes oírme
gritar.

Aquí hay algo
verdadero como la música y las matemáticas:
este resplandor
helado.

He puesto todo mi empeño,
me he esforzado tanto,
que sólo me quedan palabras,
palabras e imágenes.
Mis ojos se han vuelto blancos.

Incuestionablemente,
tú has conservado la mejor parte.

Ahora soy blando
y sincero como una entraña.
Una cuerda tensa.

Mi vida es esta vibración,
esta estridencia,
este existir femenino.


Tal vez soy una promesa violada,
una mentira.

No soy inocente
pero soy inofensivo.

Lo he escogido,
pero tal vez me ha sido dado,
tal vez esto es lo único que puedo tener.

(Aún no estoy del todo seguro de esto. Muy probablemente no sea la versión final. Es una muestra de en lo que estoy trabajando ahora. El final de mi tríptico.)
miércoles, septiembre 17, 2003
 
Cornezuelo
a R. G.

I

Misshaped

La multitud se agolpa fuera del muro.
La carpa se levanta en la estepa del alma.
Hedores, sudor, humo,
cabalgan el aire animal,
manchan el sol ocre.

En un globo de vidrio,
bajo una luz quirúrgica,
los pies atados
y un corsé yeso.

Los huesos ceden
bajo dedos químicos.

El amor de los hombres
apaga los cielos en tus ojos.

II

Fin de semana

Noche animal.

Calientes manos
ciegas de un cuerpo presentido,
me galopan furiosas la curva de la espalda,
obstinadas buscan ser nido de mi sexo.
Aves rapaces en celo, picotean, desgarran, penetran.
La carne cede bajo su peso embrujado.

Estoy a punto de asesinar al secreto en el asalto.

El momento de la entrega arde en una llamarada sanguinolenta.

III

La pesadilla del cornezuelo

La culpa es mía.

Una angustia ciega y repentina,
bajo velos morados,
escarba
estos muros picados de viruela,
aquí en mi boca amarga,
recinto de astillada moral,
arrastro penosamente este madero
al que mi rostro está sujeto
con clavos en los ojos,
un cuchillo hiende mi lengua,
la bifurca,
por eso
todas mis palabras yacen muertas,
por eso soy nadie,
soy nada.

Esta es la pesadilla del cornezuelo.
martes, septiembre 16, 2003
 
Se acabó. No más.

Creo que es Oscar Wilde, en De Profundis, quien dice que debemos escoger a nuestros enemigos con más cuidado que a nuestros amigos y que es preferible tener enemigos inteligentes.
No hay nada que me produzca más asco en un ser humano que la estupidez y la hipocresía, las arpías de las que habla Ginsberg en Aullido.
Esta guerra no es justa. Tales enemigos no son inteligentes.

¡Qué asco!

Prefiero siempre la honestidad. Que me ataquen directamente, y me den así la posibilidad de defenderme en igualdad de condiciones, pero que no me acuchillen por la espalda. Eso no es valiente. ¡Qué cobardía!

Me dan asco todos esos fariseos, sepulcros blanqueados. ¡Si pudieramos ver en los corazones de los hombres! Cuántos llamados santos no serían mostrados como verdaderos criminales.
jueves, septiembre 11, 2003
 
En mi anterior participación, escribí que la muerte nos arrebata la última de nuestras máscaras. He cambiado de opinión: En realidad, nos la coloca, la que habremos de llevar por toda la eternidad.
En realidad, nunca somos conocidos, no nos conocemos. Esto tiene que ver con una extraña teoría que tengo acerca de la Nada como nuestra verdadera esencia. No es tan pesimista como puede sonar de entrada, pero lo explicaré detalladamente en otra ocasión.

Se me ha pedido trabajar en la publicidad y en el discurso de bienvenida de la semana contra el alcoholismo (22-26 de septiembre). He aceptado. Es una gran oportunidad. Sin embargo, me siento hipócrita, porque creo que el alcohol y las drogas no son el verdadero problema entre nosotros, sino el resultado, el síntoma de un mal más profundo, de un descontento vital, pues, si el consumo de tales sustancias es una forma de escape, lo que debemos preguntarnos es ¿de qué queremos escapar y por qué?
Además, creo que las drogas no tienen que ser necesariamente un problema, que pueden sernos positivas, si las sabemos utilizar, lo que obviamente no es así. Nos hace falta información y formación al respecto. Todas las culturas han consumido drogas a lo largo de la historia; nuestros antepasados prehispánicos lo hacían, pero, a diferencia de nosotros, era para encontrarse y no para escapar. Hace falta una legislación racional sobre el uso de las drogas, como la que ellos tenían.
Algunas aclaraciones sobre las drogas como un instrumento para el despertar de la conciencia, del espíritu: Sí pueden servir para ello, pero hay muchos otros caminos mejores, como la meditación. Un chamán dijo que los hongos son el camino de los pendejos. O en el arte, es cierto que muchos artistas han consumido drogas para ampliar sus campos de percepción, pero no todo el que bebe absenta escribe como Rimbaud. Hay algo más que es talento y es trabajo.

Para aquellos que muestren un interés sincero, mi tío sigue en el hospital. Y la vida continúa.
martes, septiembre 09, 2003
 
Ayer, justo acababa de terminar mi última participación en este blog, cuando tuve un contacto cercano con la muerte: Un tío mío sufrió un infarto. Yo era el único allí para ayudarlo. Lo hice lo mejor que pude. Ahora está hospitalizado en terapia intensiva. No sé nada más en este momento.

¿Qué hace uno cuando esto pasa? ¿Qué puede hacer uno ante ello?

He hablado de actuar: nuestra última máscara nos la arrebata la muerte.
He hablado del arte, he lanzado teorías, palabras: nada vale ante la muerte.

Por hoy, no quiero hablar más. Esto me parece estúpido y me siento ridículo. Espero que pronto tenga algo mejor y más grato que contar.
lunes, septiembre 08, 2003
 
En el trabajo he aprendido que se puede mentir impunemente, siempre y cuando digas a la gente lo que desea escuchar y emplees las palabras adecuadas.
Sin embargo, eso no es arte, sino panfleto. El arte es un espacio de pureza, una honesta manera de contar mentiras verdaderas.

-

La noche del viernes pasado salí con la realeza de Monterrey a recorrer la ciudad en Volvo. Es decir, actué. Participé con ellos en un rito cuyo templo es el Antro; un rito que nada tiene que ver con Dionisio, ni Orfeo, ni Eleusis, porque no busca encontrarse sino perderse en los brazos del dios Masa, Nada, Vacío, es decir, Tánatos, la Muerte.
Vi a mi alma gemela actuar como mi némesis. Dormí junto a ella - comunión en nuestra misma muerte.
viernes, septiembre 05, 2003
 
Tú y la mierda
Dices que tu vida amorosa es mierda, que la escuela es mierda, que tu familia es mierda, mierda-música y mierda-cine, ciudad-mierda y mierda-literatura, mierda-comida, mundo de mierda. ¿Qué dice eso de ti?

Una pasmosa masturbatoria voluntad de sufrimiento.

Continúa tasándolo todo. Mañana no quedará nada. ¿Estarás satisfech@? Finalmente, no podrás quejarte más: no tendrás de qué.

Mierda-nada.
 
Magda niega que podamos sentir lástima por otro ser humano, porque todos somos iguales y, por tanto, sería sentir lástima por nosotros mismos. Afirma que sólo podemos provocarnos amor o asco. ¿Qué dice eso de nosotros?

Estoy muy cansado, pero regreso al trabajo, a estar y actuar entre otros seres humanos -NUESTROS semejantes, diría Carlos. ¿Qué me provocan?, ¿qué les provoco?, ¿qué me provoco?...
jueves, septiembre 04, 2003
 
Vengativo
Te ofrezco mi cabeza en bandeja. No lo consideres un presente amoroso: Espero que la confundas con algo comestible y enfermes gravemente.
 
En Brasil existe un culto llamado del Santo Daime. Una de sus máximas dice, más o menos, que el hombre debe poder ver su casa desde su trabajo y el templo desde su casa...
Me gusta porque para mí significa que debe existir cierta unidad en nuestra vida.
Sin embargo, me pregunto si tal es posible. Llevamos existencias fragmentadas. Jugamos identidades múltiples...
lunes, septiembre 01, 2003
 
El viernes pasado salí con Magda, lo cual siempre es un gran placer, con su dosis inherente de dolor.

Me contó de su estadía en Chihuahua, trabajando en una investigación con los indígenas tarahumaras. Ellos tienen una forma de vida muy diferente a la nuestra. Por ejemplo, las mujeres tienen hasta tres o cuatro hombres, usualmente mucho más jóvenes que ellas. Comienzan su vida sexual activa muy temprano, justo al iniciar la pubertad. Sus conceptos de matrimonio y fidelidad son muy diferentes a los nuestros, si existentes.
La vestimenta tradicional, conservada por las mujeres, es un rasgo muy importante de su cultura. Visten de una a tres faldas hechas a mano, cada una con quince metros de tela, ¡y corren con ellas hasta veinte kilómetros diarios! Porque correr también es parte fundamental de su cultura. Organizan carreras que duran horas y donde apuestan cantidades increíbles de faldas.
Además de las carreras, las fiestas son otros actos que brindan cohesión a la comunidad. Pueden durar hasta una semana y todos participan y se emborracha días y días seguidos. Cuando Magda estuvo ahí, casi linchan a una mujer durante una borrachera.

Enfrentarse a estas existencias tan diferentes a la propia, a otras concepciones del mundo, te hace ver lo relativo que son los conceptos en los que basamos nuestro actuar.

Luego Magda me contó una bella y tremenda historia de vampiros de la que fue protagonista. Para cosas raras, ¡nuestras vidas!

Al final, permanecimos en silencio, escuchando la música en vivo del bar donde estábamos. No había más que decir, no porque no tuvieramos qué compartir, sino porque las palabras sobraban.

Los tarahumaras creen que cuando te enamoras, el objeto de tu afecto se apropia de tu alma, y debes estar con él para recuperarla. Me pregunto dónde está mi alma.

Powered by Blogger